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San Valentin Parte 5: EXXXhibicionista

Después de un duro día de trabajo, Zoe llegó a su casa completamente exhausta. Había pasado otro día pretendiendo estar completamente absorbida en su trabajo, cuando en realidad, su cerebro no podía contener una gota más de información, pues su mente no dejaba de pensar en lo que había hecho la noche pasada.

”Tal vez hoy tenga una noche relajada… Voy a organizar mi apartamento y probarme mis conjuntos más sexis”, pensó ella para sí misma mientras posaba sus llaves en la bandeja de la entrada.

Ansiosa por probar su nueva lencería sexi y sus trajes fetichista, aprovechó para coger una botella de vino del frigorífico y verter el líquido en una copa. Luego caminó hasta su habitación. Había pasado su hora de descanso a medio día en una tienda especial para adultos, escondida en una de las calles principales de la ciudad. Había ido a buscar algo especial para la orgía de San Valentín que Ama Eva preparaba para mañana. Sin embargo había acabado comprando más de lo que necesitaba. Quizás subconscientemente, Zoe ya había tomado su decisión sobre la proposición que Eva le había hecho la noche anterior. Ahora mismo guardaba en su armario un montón de ropa de cueros y látex que nunca hubiera creído que llegaría ponerse.

Zoe se sintió poderosa con cada pieza que probaba. El conjunto de sujetador y bragas de encaje revelaban sus senos, especialmente para noches más apasionadas. Las prendas de látex ceñidas al cuerpo y traje, reducidas y compactas, las guardaba especialmente para las noches más salvajes. Estaba preparada para lo que fuera que sus nuevos amigos le propusieran.

Zoe se probó un disfraz de criada francesa, riéndose ante el espejo al mismo tiempo que se le ocurría una idea. “Ya que estoy vestida para la ocasión, quizás podría empezar a limpiar el apartamento”.

Puso música alta y empezó con su limpieza. Comenzó por retirar todos los recuerdos que quedaban de Lucas en el apartamento. Zoe no necesitaba que él la hiciese sentirse decaída de nuevo, cuando ya se encontraba en la cumbre de todo.

Cerca de media hora de limpieza más tarde, el apartamento parecía no haber sido pisado por un hombre. De repente el timbre sonó. Zoe, sin recordar que llevaba puesto su disfraz de criada francesa, abrió la puerta.

Abrió la puerta, y se encontró con Carlos, su mejor amigo, desde hacía por lo menos 10 años. Y allí se quedó, plantado, con una expresión preocupada que pronto se convirtió e una mirada intrigada. Su mejor amiga, una chica completamente normal, sin nada especial para mencionar, le había la puerta con una indumentaria fuera de lo normal. Había estado tan preocupado por ella que había ido sin avisar para comprobar que estaba realmente bien.

-Oye, ¿estás ocupada? -Preguntó Carlos, de repente, sintiéndose incómodo pues quizás la había interrumpido en mitad de algún juego con el hombre misterioso que había mencionado antes.

Todavía no se había dado cuenta de su traje, así que respondió con total naturalidad: -No, he estado organizando mi apartamiento, entra. -contestó, abriendo la puerta a su amigo.

-Eso parece… -murmuró Carlos, con una enorme sonrisa en el rostro mientras entraba en el apartamento.

Solo entonces algo hizo clic en su cabeza y recordó lo que llevaba puesto -¡Mierda! -dijo sonoramente, mientras sus mejillas se ponían tan rojas como las nalgas del culo que había azotado la noche pasada.

-Te ves muy bien Zoe… Lo cual me recuerda a que mi casa necesita de una limpieza, ¿estás interesada? -preguntó Carlos, guiñándole un ojo descaradamente.

Todavía ruborizándose, pero recordando que esa era la razón por la cual Carlos era su mejor amigo. Nunca la juzgaba y siempre estaba allí cuando lo necesitaba, sin importar cuánto tratara de alejarse de toda la gente cuando atravesaba por un momento difícil.

Pero esta vez, ella no estaba luchando o de bajón, de hecho, nunca se había sentido mejor y ahora que él estaba aquí, era hora de contarle todo.

Se conocían muy bien. Habían comenzado por ser mejores amigos cuando iban a la escuela y siguieron siendo inseparables desde ese entonces. Después, ya mayores, en cuanto tuvieron la edad suficiente para conseguir un apartamento juntos y salir a beber por los bares de la ciudad, terminaban en la cama juntos, a no ser que uno de ellos hubiese conseguido un ligue esa noche.

Él era buenísimo en la cama también. En varias ocasiones Zoe se encontró ignorando la atención de otros chicos en sus salidas nocturnas y dando más atención a Carlos. Incluso, intencionalmente, lo obstruía para que él no volviese a casa con otra mujer. Tenía tantas ganas de su polla que haría cualquier cosa para tenerla. Él lo sabía y sabía también cómo seducirla.

Aunque habían pasado cinco años desde que se habían acostado juntos, siempre había un indicio de tensión sexual entre ellos, aunque no pasase absolutamente nada.

-¿Por qué llevas puesto ese traje? ¿Un nuevo oficio o tienes una vida secreta que no conozco? -preguntó Carlos para atormentarla, feliz de ver la juguetona y traviesa Zoe de vuelta.

-En realidad, hay algo que tengo que decirte -confesó Zoe, sintiendo nerviosas mariposas en el estómago. -He conocido a alguien… bueno, en realidad a varias personas,- dijo, corrigiéndose a sí misma mientras Carlos la miraba interrogante.

-Me he inscrito en una página de citas en línea… necesitaba ver que no valía la pena llorar por Lucas. Nunca pensé que conseguiría olvidarlo de la manera que lo hice, pero ha sido increíble, -empezó Zoe, sintiéndose con más ánimo de sentarse y contárselo todo a Carlos.

Él sabía por experiencia que Zoe tenía un lado salvaje que había ocultado desde que había empezado su relación con Lucas, pero no tenía ni idea hasta donde podía llegar. Cada detalle que Zoe describía, hacia que su polla se irguiera en sus pantalones, con ganas de ser libertada.

-¡Joder Zoe! Para decirte la verdad, eso suena increíble, - sonrió él- ¿Me muestras el sitio?

Zoe sintió un alivio enorme, y se cuestionó por qué diantres había dudado de él. Ella cogió su portátil, y le mostró el sitio, ya abierto desde la última vez que accedió.

Más mensajes llenaban su buzón. Leyéndolos con Carlos, se rieron de las fotos de pollas invasivas y algunos comentarios estrafalarios en sus fotos. Echando un vistazo en el sitio, terminaron en la sección de eventos donde justo ayer Zoe encontró el calabozo de BDSM.

El único evento que había hoy era de Dogging en el aparcamiento de los bosques locales a sólo unos pocos kilómetros de distancia.

-¿Qué opinas? -preguntó Zoe a Carlos, que ahora intentaba esconder su abultamiento tras un cojín. El pensamiento de follarse a Zoe otra vez había estado en su mente desde el día que pararon de hacerlo, hacía ya 5 años. Ahora viendo su ansiedad por hacer algo tan espontáneo con él, lo estaba volviendo loco.

-¡Hagámoslo! -dijo él con una sonrisa. -Tenemos que leer las reglas, ya que, no queremos mostrar de más a las personas que realmente están paseando a sus perros. -continuó el, todavía con una sonrisa en su cara.

Zoe rápidamente buscó en la sección de artículos, el sitio de citas para ver cuales eran las reglas y señales que tendrían que seguir. Finalmente encontraron un artículo llamado: Dogging básico - Los secretos que debes conocer de esta práctica.

Tomando nota de lo que necesitan saber, Zoe se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa y quitarse el disfraz de criada francesa. Esta noche no iba de cueros, ni látigos ni cadenas, pero se adivinaba igual de aventurera y ardiente. Se puso uno de sus nuevos conjuntos de sujetador y bragas transparentes con medias de ligueros, cubriéndolo todo con una corta falda negra, una camiseta también negro, con un escote lo suficiente pronunciado como para ver un poco de su sujetador rojo de encaje. Terminó su look con un par de botas de cuero por encima de la rodilla.

Caminó de vuelta hasta su sala donde Carlos la esperaba. Zoe se sintió increíblemente poderosa, y deseó secretamente que Carlos pensara lo mismo. Sólo llevó un segundo a Carlos quitar los ojos del portátil donde está mirando el sitio de citas y encontrarse con cada centímetro del despampanante cuerpo de Zoe.

-¡Joder Zoe! No creo que quieras llegar a ese aparcamiento sin que primero puede arrancarte la ropa -exclamó Carlos sin poder contenerse.

Satisfecha con su reacción, Zoe recogió las llaves de su coche, agitándolas entre sus dedos, -¡Vamos! -dijo ella juguetonamente.

En el corto trayecto hasta el parque forestal, Zoe dio más detalles de sus recientes aventuras sexuales, sólo para crear más tensión entre ellos.

Estacionaron en un discreto aparcamiento, para darse cuenta más tarde de que estaban completamente solos. .

-Genial, nadie está aquí -dijo Zoe, decepcionada. -¿Y ahora qué?

-Vamos a sentarnos y esperar, un poco. -respondió Carlos, no queriendo volver a casa antes de que tener la oportunidad de desnudar a Zoe, incluso aunque tuviera que hacerlo en los asientos traseros.

Apagó el motor y dejó los faros encendidos a modo de señal, tal como indicaba el artículo. .

-¿Recuerdas las veces que hemos follado en un parque contra un árbol después de nuestra salidas nocturnas porque no podíamos esperar para llegar a casa? -dijo Zoe, recordando sus noches locas de cuando era más joven.

-¿Sabes cuántas veces les dije a las chicas que tenías novia para que te dejarán en paz y tenerte solo para mí? -siguió Zoe, con una sonrisa traviesa.

-Sé que lo hiciste, me encantaba cuando te ponías celosa. ¿Por qué crees que hablaba con tantas chicas? Quería ver cuánto tiempo tardarías en volver a mostrar tu lado salvaje. Eres lo más sexi del mundo, -dijo Carlos, sintiendo su palpitante polla lista para ser comida por Zoe.

Zoe empezó a sentir sus propios jugos humedeciendo sus nuevas bragas. Alzó su mano hacia la pierna de Carlos y trazó el camino hasta su abultada entrepierna, mostrándole que el juego había empezado.

Se quitaron los cinturones de seguridad: él empujó su asiento hacia atrá para tener más espacio de manera que pudieran maniobrar entre las palancas y el volante. Se inclinó hacia Zoe cuya mano ahora estaba frotando su miembro erecto, todavía oculto entre sus pantalones. Él la agarró por la parte de atrás del cuello y la atrajo hacia sí mismo, besándola necesitado y hambriento.

Zoe se levantó del asiento y pasó sobre el freno de mano para situarse encima de su regazo, correspondiendo al beso con la misma necesidad y encajando sus piernas abiertas sobre su miembro febril.

Con sus lenguas entrelazadas, se apretaron el uno al otro. Carlos deslizó su mano de su cuello hasta su espalda, quitando su camiseta de la cintura de su falda y deslizando su mano por dentro de su camiseta para acercarla más a él.

Las ventanas del coche se iban empañando a cada minuto que pasa y no se daban cuenta que otros coches habían llegado.

Las ganas de quererse desnudar se volvieron demasiado intensas como para seguir soportando el tejido de sus ropas. Carlos sacó de un empujón la camiseta de Zoe, dejando sus coquetos pechos envueltos en encaje rojo descubiertos. Se deshizo del beso para luego mover sus labios a la piel suave de los pechos de ella, moviendo el encaje para rojo del sujetador para obtener un mejor acceso a sus pezones.

Todo este tiempo no se habían dado cuenta de su audiencia, sólo cuando Zoe abrió los ojos después de dejar salir un gemido, vio a los mirones a través de las ventanas empañadas.

Levantó su cara y guiñándole un ojo a Carlos, se inclinó para susurrarle al oído: -Tenemos audiencia, ¿abrimos la ventana?

Sin querer para el espectáculo para hablar, él presionó el botón y todas las ventanas se abrieron, permitiendo que el aire fresco entrase. Cuando leyeron el artículo, este explicaba que abrir las ventanas significaba que otros podrían tocarles. La gente que estaba allí no quería intervenir tan rápidamente, por lo que se quedaron al lado del coche, obteniendo así una mejor vista, ahora que las ventanas estaban abiertas.

Carlos levantó la falda de Zoe alrededor de su cintura, desnudándola de sus medias aferradas a sus ingles. Su mano derecha se deslizó entre sus piernas, deslizando sus dedos a través del encaje de sus bragas, cubriendo su clítoris con ellos. Desde la ventana lateral del conductor, una atractiva mujer de unos treinta años, dejó caer su mano sobre la espalda de Zoe, acariciándola, mientras que su guapo compañera, se situaba detrás de ella, con una mano jugando con su coño, mientras que con la otra frotaba su polla erecta.

La combinación de los dedos de Carlos y el tacto de esa sensual extraña la dejó ansiando más.

Carlos sintió la frustración de Zoe aumentando debido a sus hambrientos gemidos, así que decidió abrir la puerta del coche. Sosteniéndola fuertemente sobre su cuerpo, Carlos desplazó sus piernas desde el interior del coche hasta la gravilla del aparcamiento. Una vez en esta posición, dio a Zoe un suave empujón para indicarle que se podía levantar. .

Zoe vio la pareja que había estado mirando a través de la ventana posándose en su coche, besándose y con las manos paseando sobre sus cuerpos. Zoe percibió la belleza de la mujer bajo la luz de la luna, así que empezó a caminar en dirección a la pareja.

Tomó a la mujer de la mano y la llevó al coche de Carlos, abriendo la puerta trasera. La besó sensualmente y empezó a sentir una oleada de placer recorriendo su cuerpo. Aunque quería que Carlos la follase, quería seducirlo y ponerlo bien cachondo primero.

Una vez en el coche, Zoe se subió encima de la mujer, ahora acostada en los asientos traseros. Continuaron besándose, entrelazando sus lenguas apasionadamente, mientras los hombres hablaban un momento, viendo a las mujeres pasarlo increíblemente bien.

Carlos no podía contenerse más, puesto que necesitaba follarla en ese preciso momento. Ya había esperado tiempo suficientes. Así que se situó detrás del hermoso culo en pompa de Zoe, exhibiéndolo como regalo de aquellos que miraban, y quitó su polla apremiante de sus pantalones. Movió las bragas de Zoe hacia un lado y empujó su polla con una dura embestida en su mojado coño. .

El marido de la mujer, se dirigió al otro lado donde estaba la cara de su esposa; desabotonó sus pantalones y metió su polla en la boca de su esposa.

Los cuatro estaban protagonizando espectáculo increíble, mientras otros Doggers rodeaban el coche, disfrutando de las vistas.

Zoe pudo oír a Carlos gemir en voz alta por tras ella mientras se corría profundamente dentro de ella. El sonido de sus gemidos llevaron a Zoe al orgasmo e hicieron que su cuerpo temblase y se sacudiera por la potencia de su clímax, mientras él seguía bombeando su semen dentro de ella.

Queriendo continuar su noche la pareja se une a otros Doggers alrededor del aparcamiento.

Al cabo, entraron de nuevo en el coche, sentándose en los asientos y empezándose a reír de nuevo.

-No puedo creer que acabemos de hacer esto -exclamó Carlos -Hemos tenido muy buenas folladas en el pasado pero… joder, esto fue todavía la mejor. -continuó él, con una sonrisa.

-Me alegro de que vinieras -dijo Zoe con un guiño descarado -¿Cuáles son tus planes para mañana?

-Es el día de San Valentín, así que nada -respondió, riéndose.

-Si piensas que hoy fue increíble, creo que lo que tengo planeado para mañana va a ser aún mejor. -dijo Zoe, con entusiasmo.

-Estoy intrigado. -confesó Carlos.

-Mañana Ama Eva organiza su orgía de San Valentín en su casa. Sólo las personas más atrevidas y calientes están invitadas, y… tengo 4 pases. ¿Vienes conmigo? Quiero presentarte también a Hugo y a Megan -dijo, ansiosamente esperando su respuesta.

-Si estas personas han traído este lado divertido i, entonces por supuesto que quiero conocerlos… ¡Cuenta conmigo! -dijo Carlos con entusiasmo...

¿Te has perdido lo que pasó anteriormente? ¡No te olvides de leer la parte 4 aquí!

¿Quieres saber lo que va a pasar?¡No te olvides de leer la parte 6 aquí!


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Reviews and Comments

Que delicia Zoé quiero tener una aventura caliente contigo 

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